Celia Dos Santos
Queridos
hermanos en la fe: Acerca de algunas humildes y sencillas reflexiones acerca de
los fundamentos espirituales que alientan y alimentan nuestra fraternidad.
Doy
gracias a Dios por todo lo que me permitió vivir para descubrir su Gran Amor a
través del dolor del alma y del cuerpo y, al mismo tiempo, encontrar ese Amor
en tantas personas, como Monseñor Raúl Scozzina, con sus palabras proféticas
que iluminaron mi oscuridad, la hermana Regina Siam que trajo a Formosa el
mensaje de esperanza y vida, el padre Agustín León Múo que acompañó y guió con
firmeza y sabiduría de Dios en los momentos difíciles y dolorosos, al Monseñor
Dante Sandrelli que alentó y bendijo el inicio de “Nuestro Refugio de Paz”.
Dios
en su gran misericordia tuvo compasión de mis miserias y me impulsó a buscar “el
Reino de Dios y su Justicia” para darme por añadidura la Alegría y la Paz.
La
“casita” se gestó con la oración perseverante, con profundo amor y gratitud por
tantas bendiciones recibidas de Él y María Santísima, compartiéndolas con las
almas dolientes para ayudarlas a encontrar la Paz.
Mi
único deseo es que el Espíritu Santo, nos ayude a transitar este camino de
servicio, viviendo paso a paso la Palabra de Vida para alcanzar una profunda
conversión, en oración y trabajo, obtener una fraternidad en la que Jesús sea
el centro de nuestra vida, es decir, un oasis de paz para las almas.
Pido
además, una abundante bendición y protección de la Santísima Virgen María, de
nuestro venerable Padre San Benito y de Santa Teresita. Que nos acompañen y
ayuden a ser fuertes para vencer todo lo que se opone al Evangelio de Nuestro
Señor Jesucristo.
Fuente: Libro sobre la "Espiritualidad de la Fudación"
